Cupping en fisioterapia

Las ventosas son una técnica utilizada en diferentes tradiciones terapéuticas y que, en la actualidad, también se emplea en determinados tratamientos de fisioterapia. Su aplicación consiste en colocar dispositivos sobre la piel para generar una presión negativa que produce una succión controlada de los tejidos.
En fisioterapia, las ventosas se utilizan principalmente como complemento en el tratamiento del dolor musculoesquelético, la sensación de tensión muscular y algunas limitaciones de movilidad.
Pero ¿realmente funcionan las ventosas? ¿Qué beneficios pueden aportar y cuándo está indicado utilizarlas?
En este artículo te explicamos cómo funcionan, cuáles son sus posibles aplicaciones y qué debemos tener en cuenta antes de incorporarlas a un tratamiento.
¿Qué son las ventosas en fisioterapia?
La terapia con ventosas, también conocida como cupping, consiste en aplicar copas de diferentes materiales sobre la piel para generar una presión negativa.
Esta succión eleva ligeramente la piel y los tejidos superficiales, produciendo una respuesta mecánica y local. Según el tipo de ventosa, la presión puede generarse mediante una bomba manual, un mecanismo de vacío o, en las técnicas tradicionales, mediante calor.
En fisioterapia se utilizan principalmente dos modalidades:
- Ventosas estáticas: se colocan sobre una zona determinada durante un tiempo limitado, sin desplazarlas.
- Ventosas dinámicas: se deslizan sobre la piel, normalmente con un producto que facilita el movimiento, para trabajar una superficie más amplia.
La elección de una modalidad u otra depende de la zona que se quiera tratar, los objetivos terapéuticos y las características del paciente.
¿Para qué sirven las ventosas?
Las ventosas se utilizan como técnica complementaria dentro de algunos tratamientos de fisioterapia, especialmente en el abordaje de determinadas molestias musculoesqueléticas.
Entre sus posibles aplicaciones se encuentran:
1. Dolor muscular y tensión
Pueden producir un alivio temporal del dolor en algunas personas con molestias musculares. La respuesta es variable y no está garantizada.
2. Molestias cervicales y de espalda
En determinados pacientes con dolor cervical o lumbar, las ventosas pueden formar parte de un tratamiento que incluya ejercicio terapéutico, terapia manual y educación sobre el dolor.
3. Sensación de rigidez y movilidad
Algunas personas experimentan una disminución temporal de la sensación de tensión y una mejora subjetiva de la movilidad después de la aplicación.
4. Complemento de la terapia manual
El fisioterapeuta puede incorporarlas cuando considere que aportan valor al tratamiento, siempre dentro de un plan individualizado y sin sustituir las intervenciones que han demostrado ser fundamentales para la recuperación funcional.
Es importante aclarar que las ventosas no corrigen por sí solas una lesión, no recolocan estructuras anatómicas y no eliminan toxinas del organismo.
¿Cómo actúan las ventosas sobre los tejidos?
La presión negativa genera una elevación local de la piel y modifica temporalmente la circulación sanguínea superficial. También estimula los receptores sensoriales de la zona.
Estos efectos mecánicos y sensoriales podrían contribuir a la modulación del dolor y a los cambios percibidos en la tensión muscular. Sin embargo, todavía no se conocen por completo los mecanismos responsables de los posibles beneficios clínicos.
Las marcas circulares que aparecen tras el tratamiento se deben a cambios locales en los pequeños vasos sanguíneos y no son una medida de la eficacia de la técnica ni una señal de que se hayan eliminado sustancias perjudiciales.
¿Qué dice la evidencia científica sobre las ventosas?
La investigación científica sobre las ventosas ha aumentado durante los últimos años, especialmente en relación con el dolor musculoesquelético.
Algunos estudios y revisiones han encontrado posibles mejoras a corto plazo en el dolor de personas con molestias cervicales, lumbares y otras afecciones musculoesqueléticas. No obstante, los resultados son variables y la certeza de la evidencia suele ser limitada por factores como el tamaño de las muestras, las diferencias entre protocolos y la dificultad para comparar la técnica con otras intervenciones.
Por tanto, es importante interpretar estos resultados con prudencia.
Las ventosas pueden proporcionar alivio temporal del dolor y una mejora subjetiva de la sensación de tensión en algunos pacientes con molestias musculoesqueléticas. Sin embargo, la evidencia científica disponible presenta limitaciones y no permite atribuirles beneficios universales.









